Uno de los títulos más esperados para Gamecube es Resident Evil, la última entrega de unas de las sagas más aclamadas de la historia de los videojuegos llega por fin a nuestras manos: nos encontramos ante un juego técnicamente sobresaliente que aprovecha las posibilidades de la consola, y que nos pondrá los pelos de punta una vez tras otra.
Tras los eventos de Racoon City, un equipo del cuerpo S.T.A.R.S. especializado en la lucha contra zombis inspecciona un bosque cercano a la ciudad en busca de un helicóptero y sus supervivientes. Al encontrarlo ven que no los ocupantes han desaparecido e inmediatamente son atacados por una manada de perros zombis. Solo tres miembros del equipo sobreviven refugiándose en una mansión aparentemente abandonada, pero escapan de lo perros para encontrarse con seres peores.
Tras este argumento que bien podría ser el guión de una película de terror, encontramos un juego al que se le pueden achacar pocas cosas, y por el contrario tiene apartados inmejorables. Como en casi todos los Survival Horror, el objetivo es sobrevivir mientras avanzamos hacia un objetivo final recolectando objetos y armas mejores. En Resident Evil podemos escoger jugar con Chris o con Jill, el chico y la chica respectivamente. El argumento será diferente para los dos, pero con la misma base argumental, e incluso en ocasiones veremos como las historias se cruzan y compartimos ciertos momentos del juego con el otro protagonista.